Lo que nunca te dije.

Quedan dos días para el 27 de marzo. Esa hubiera sido mi fecha para salir de cuentas, para esperarte a ti. Pero tampoco llegarás.

En la semana 9 tu corazoncito se paró, sin la menor idea del porqué, sin ninguna razón aparente, sin ninguna respuesta. Se detuvo y de nuevo a papá y a mi se nos volvió a helar la sangre en un consulta ginecólogica de urgencias mirando un ecógrafo. Las piernas me temblaban allí, subida en el potro, deseando desde lo más hondo de mi corazón que esa vez no fuera así, que todo había ido bien hasta entonces, pero se confirmaron nuestras peores pesadillas.

Esa misma mañana papá y yo habíamos ido al mercado a por fruta y verdura y algún que otro capricho, al ponerme un vestido me di cuenta que se me notaba cierta barriguita, al ser el segundo embarazo era lo normal, y así me fui yo, tan contenta, tan llena de felicidad. Nos llamó tu abuelo para ver como iba todo y le dijimos que todo estupendamente. Ni dos horas después, todo había acabado, no sabíamos como explicarselo a los abuelos, a los tíos, a los pocos amigos que sabían que tú ya venías de camino, pero una vez más lo hicimos y no sé ni como.

 Tú apareciste en nuestras vidas, sin pensar que podía ser posible. Llevábamos ya tantas bofetadas que nos parecía un milagro. Un 18 de julio de 2013, ahí estabas llenándonos de ilusión, miedo, vida, esperanza, con lo chiquitito que eras, fíjate todo lo que conseguiste.

Las semanas iban pasando y te veíamos crecer. Nunca sabremos si eras niño o niña. Quizás porque Lola, tu hermana, era logicamente una chica, a ti te adjudiqué el que hubieras sido un niño.  Me gustaban ya nombres como Mario, Víctor, Diego…pero tenía tanto miedo que creo que ni siquiera lo llegué a hablar con papá.

A veces me atrevía a imaginar como serías, si tendrías los ojos de papá y su caracter, si a pesar de no llevar genes míos, tendrías mis gestos cuando me río o cuando me enfado, si sería terco como sus padres, con sentido del humor…

De lo que estaba completamente segura es que intentaríamos que fueras un niño feliz, libre, amado por encima de todas las cosas y en cierto modo, creo algo notaste.

Al final la mala suerte quiso que dejara de imaginar todas esas cosas. Aunque lo que no se pudo llevar la muerte, es ese inmenso amor que ya setíamos por ti, igual que por tu hermana Lola.

Yo no creo en Dios, ni en el cielo, ni practicamente en nada que no sea tangible y terrenal, pero si de verdad existe, deseo que esteis juntos y siendo muy, muy felices, me lo prometeis ¡¿verdad?!

 

Ahora mamá y papá estan intentando de nuevo tener otro hijo. No sabemos si lo conseguiremos, esperemos que sí, porque estamos cansados ya y no nos quedan muchas oportunidades. Aún con todo, me siento muy afortunada por haber escuchado vuestros corazones ¡y haber podido llevar vida!, es un lujo que no todo el mundo conoce y es mágico.

 

Se despide,

Mamá.

 

 

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Imagen: Pinterest

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Plan para intentar no desesperar en una betaespera.

Hola, no es que ya haya empezado con la betaespera, pero está ya muy próxima. Tan cerca como que el viernes 21 de marzo me realizarán la transferencia embrionaria, si todo va bien.

Ya sabeis que ya he comentado que estas dos semanas son especialmente duras para mi, sobre todo la última. Sé también que lo son para muchas de vosotras.

Pues bien, para esta vez me he ido organizando un plan que llevo semanas trazando. Además si a alguna os pudiera dar ideas para que lo paseis mejor y sin tantas vueltas a la cabeza, me alegraría muchísimo.

Os explico en que consiste esta tabla salvavidas que he ideado:

1. Ver películas que me ponen de buen humor, y que desde luego muchas de ellas no son premio de la crítica, pero eso me importa un pimiento (no es el momento de tragarse una peli de esas intensas, subtituladas en inglés de origen iraní…). Algunas de estas “joyitas” son: “Bajo el sol de la Toscana”, “Donde reside el amor”, “Los padres de ella” o “Sexo en NY I y II”…son “buenrolleras” y me río mucho con ellas, así es que son perfectas.

2. Series de televisión, como “Masters of Sex”. Esta serie trata sobre la famosa pareja que estudió el orgasmo femenino Masters & Johnsons. No he empezado a verla, pero me han hablado fenomenal, así es que la utilizaremos como recurso. También estoy con “Breaking Bad”, pero de momento no me ha terminado de enganchar, aunque reconozco que su argumento es la bomba.

3. Ver en Youtube varias de las actuaciones del Club de la Comedia, me encantan los monólogos de Dani Mateo, Joaquín Reyes o Luís Piedrahita por ejemplo, la risa es de las mejores terapias.

4. Mi lista de canciones que me ponen las pilas y me traen muy buenos recuerdos, aparte de ponerme de muy buen humor. Entre ellas están algunas de “Transvision Vamp” (lejanos 16 años…), “Crazy” de Alanis Morisestte, “Pure” de Lightning Seeds o “The Big Area” de Then Jerico…

5. Mi CD de relajación de Jacobson, es una relajación guiada que me deja totalmente nueva, es un poquito larga, pero cuando acabas, al menos en mi caso voy flotando.

6. Intentar que cuando aparezcan esos pensamientos que todas sabemos de: no lo voy a conseguir, seguro que esta vez no…perlas que nos dedicamos durantes esos 15 días, intentar apartarlos y sustituirlos por: Y por qué no va a ser esta la buena?!, yo estoy tranquila porque he hecho todo y más…o incluso hablarles a los embriones para que se queden, obviamente esto en público no, que no quiero que me tomen por loca.

7. Sonreir, aunque no tenga ganas. Me lo he propuesto, empecé el sábado. Iba en el coche de camino al trabajo y estuve con la sonrisa dibujada casi todo el trayecto, no sé porqué pero ¡funciona!

8. Hacer esos días lo que me dé la gana, y con eso me refiero a que si me apetece irme a dar una vuelta después de trabajar lo haré, y me da igual si hay que planchar, fregar platos o lo que sea…dar una vuelta a ver tiendas, a ver a mis sobrinas, con las que te mueres de risa, a dar un paseo por mi ciudad, a lo que sea pero que me transmita felicidad y libertad.

9. Quedar con amigos si nos apetece, nunca he dejado de hacerlo durante las betaesperas, lo único que me para es que a veces con según quien quedes se da cuenta que no bebes vino, pero ya eh aprendido a decir que como soy yo la que coge el coche que por eso no bebo.

10. No quedar ni ver a gente que no soporto en general. Ésto en el trabajo no puedo hacerlo… ¡lástima!, pero con otras personas sí, así es que esos 15 días son míos y he decidido vivirlos como yo quiera. En cuanto a los del trabajo, esas semanas, intentaré que todo me resbale, que quieres que se haga así aunque no tenga sentido, pues oye, yo te lo hago así, ¡faltaría más!

11. Por último apoyarme mucho en M. Él lo lleva de modo distinto porque hace mucho tiempo decidió que este tema no iba a afectar más a su vida. No es que no desee que lleguen los niños, pero su manera de vivir la situación es completamente distinta, si llegan es genial y si al final no puede ser, no pasa nada, ya es feliz con lo que tiene. Así es que esa visión tan práctica de la situación, a mi me hace tener los pies muy en la tierra, algo que en esos momentos de “locura” va fenomenal.

Confío en poder cumplir y realizar todas estas cosas en esos 15 días y algunas por supuesto, seguir haciéndolas pase lo que pase.

Un abrazo y mucha suerte.

Se acerca el momento.

De nuevo nos ponemos en camino. Este fin de semana se supone que tiene que hacer acto de aparición “madame rouge”. Una vez esté entre nosotros, llamaré a la clínica para que me realice una ecografía, más o menos para el día seis de ciclo y una vez vean como voy, o bien me citarán para otra eco o se pondrá día de transferencia.

Ahora es cuando empiezan a aflorar los miedos. Miedo a si se descongelarán correctamente, miedo a que mi endometrio esté con el tamaño adecuado, miedo a que no implanten…los miedos de siempre, los miedos que tenemos todas. Soy perfectamente consciente que son circunstancias que no puedo controlar, y por eso me aferro un poco más si cabe, al hecho de como está organizada mi vida  ( sé que ésto lo repito mucho), pero es el ancla que me une a la cordura y a un estado más o menos relajado.

Soy perfectamente consciente que es muy probable que sea mi última oportunidad y deseo infinito que se queden conmigo ya no nueve meses, no, deseo que se queden conmigo hasta que me haga viejecita.

Siempre me he imaginado como una madre que educa a sus hijos como lo hicieron mis padres con mi hermana y conmigo. Claro que también está M y su manera de ver la vida, faltaría más, pero siempre pensé que repetiría muchas de las cosas que me enseñaron ellos.

Por “esas cosas” entiendo valores como el esfuerzo y sacrificio para obtener algo (que tanto me ha servido ahora), la importancia de tener buenos amigos aunque sean pocos, la tolerancia y la empatía para con los demás, el ser una persona independiente y autosuficiente…

¡Ojo! no estoy diciendo que mis padres fueran perfectos, para nada, pero creo que en general este tipo de educación, basada en el respeto y con ciertos límites, bajo mi punto de vista funciona.

Puede sonar todo lo que digo como una osadía puesto que ni siquiera tengo tengo hijos y a lo mejor nunca los tengo, no quisiera ofender a nadie con lo que pienso, pero ésto es lo que hay.

Sólo espero que la vida me de la oportunidad de intentar ser una buena madre, de equivocarme…¡claro que si!, de tener pequeños y grandes quebraderos de cabeza; de que un canijo me de un “abrazote” enorme y me diga: te quiero mamá, de llevar y traer a natación, fútbol, música o inglés, de ver las notas del cole y ver como progresa o como trae su primer suspenso, de ver su primer diente y su primer chichón, de ver a su primer novi@ o de como le rompen el corazón (ésto me gusta muy poco). En definitiva, de tener una vida larga junto a él o ella o ellos ¿por qué no?

Un abrazo y mucha suerte.

Sexo e infertilidad.

De ésto mismo se habla muy poco. Bueno, en general de sexo parece que se habla mucho, pero creo sinceramente que de lo que pasa realmente se habla muy poco.

Ésto lo digo porque cuando eres infertil, en muchos casos, no en todos, sé que no se puede genaralizar; la vida sexual de las parejas infértiles puede llegar a ser un un auténtico desastre.

Creo que la gente que no es infertil, se piensa que como no llega el ansiado embarazo, te pasas el día cual conejos en celo y nada más lejos de la realidad. Tuve una compañera de trabajo que sabía de mi problema, y muy seria me dijo: “¡no quiero ni maginar como estará ese colchon, estará destrozado!” Madre mía, desde luego que no era así.

Al principio de volver a intentarlo después de perder a Lola, lo cogimos con ganas, pero cometimos el error de poner exactamente los días que tocaba, investigando a fondo los días posibles de mi ovulación. Era un poco así: a ver esta semana toca lunes, miércoles y viernes, mejor dejar abstinencia de un día de por medio para que haya mejores espermatozoides….

Como así tampoco llegaba, decidimos que durante las semanas susceptibles de ser fértiles, lo haríamos todos los días, porque la estrategia era que así acertábamos sí o sí. Pero tampoco funcionó.

Con toda esa movida, yo empecé a mirar el forro de mis braguitas y el papel higiénico al limpiarme cada vez que iba al baño, como quien mira los posos de café para leer el futuro. De hecho se convirtió en una obsesión durante años. Miraba si era elástico como la clara de huevo o más bien opaco, analizaba las texturas con una minuciosidad que ni los de C.S.I.

A partir de ahí se entra ya en una espiral que no te conduce más que a la ansiedad. Sólo manteníamos realaciones cuando había flujo elástico, pero en días alternativos y sólo nos hubiera faltado hacerlo haciendo el pino-puente y cantando la Traviata. Era de locos.

 Poco a poco en lugar de ver el sexo como un método de comunicación con tu pareja, de disfrute, de momento especial, se empieza a convertir en un suplicio, porque lo has resumido a unos días concretos al mes te apetezca o no, cuyo fin es la reproducción, que como encima no llega nunca, es un sinsentido total ya que pierdes totalmente el interés por él. A lo único que te lleva es una frustración y a una ansiedad tremenda.

Desprogramarme de ésto me está costando un poco, bueno, venga, vá, seré sincera, me está costando lo suyo. Son años de malos hábitos, unidos a que cuando estás en betaespera no lo haces, cuando tienes un quiste, como recientemente me ha pasado, tampoco, cuando te hacen un scratche, varios días te lo desaconsejan, después del legrado, después… durante…siempre hay una historia de por medio, no es fácil, no.

En mi afán de relativizar muchas de las cosas de la infertilidad y de reordenar mis prioridades y de no querer pasarlo tan mal, me estoy esforzando en volver a ver el sexo, como lo que es, una manera barata y muy gratificante de tener una vida de pareja saludable, de subir tu autoestima muchos enteros, de liberar tensiones, en definitiva de pasarlo muy, muy bien. Y en ello estoy. Espero no tener que volver a tener que escribir una entrada como ésta nunca más, será signo que he conseguido mi objetivo.

 

Contadme, si os apetece, como llevais vosotras este tema.

 

Un abrazo y mucha suerte.

13 de febrero.

Hoy justo es esa fecha. Hoy justo hace cinco años que M y yo nos casamos. En el ayuntamiento de donde vivimos, al día siguiente que fue sábado hicimos la boda de “bonito” a la que acudió todo el mundo. Pero ese día sólo fuimos madre, suegra y nosotros dos.

La cámara de fotos justo se nos estropeó para ese día, creo que lo único que conseguimos que saliera fue mi mano firmando en el libro del registro, fue una pena. Eso sí, del día del bodorrio de mentiras tenemos un montón de fotografías, muy naturales, casi sin posado y yo con unos brillos en la cara que parezco un Gusiluz. Para ser sincera tenía brillos en la cara, como quince kilazos más encima y una barriga de embarazada de 23 semanas. Si señores, yo, como vulgarmente se dice y mucha gente creyó, me casé de “penalti”.

Obviamente si hubiera sido así no tendría ningún problema en decirlo, pero no me casé por eso.

Esta historia se remonta a 6 meses antes. Yo llevaba tonteando con el tema de casarnos ya hacía algún tiempo, pero M no se decidía. A la vez que la idea de la boda rondaba por mi mente, fuimos probando a ver si la cigüeña se quería acercar a visitarnos, pero también se hacía de rogar (cosa que ahora sé que no es cierto jejejeje). Así es que el día de nuestro aniversario de novios, yo me planté y le dije así, muy romántica: oye, va, ¿nos casamos?; M sonrió de medio lado y no dijo ni que sí ni que no. Así es que al día siguiente una, que es muy plomazo, volvió a la carga y yo creo que ya por no aguantarme más, me dijo que sí, ¡nos casábamos!

Qué felicidad en ese momento, yo nunca lo había deseado, pero con M surgió esa sensación de quererlo todo, de estar dispuesta a todo, que no piensas en si va a salir mal o bien, tú sólo piensas en que te quieres unir con papeles de por medio (ya vivíamos juntos casi tres años).

Cuatro días después tenía concertada la cita en un hotel para ver si nos gustaba y celebrábamos allí ceremonia y banquete. No queríamos demorarlo mucho, nos daba igual casarnos en invierno.

Cuatro días después tenía también un retraso en la regla. Compré un test de embarazo con la esperanza de que ese mes, fuera el mes. No tenía síntomas de nada, sólo un retraso. Así es que mientras M estaba en un curso, aproveché para hacérmelo en casa. Cuando vi aprecer las dos rayitas rosas, casi me desplomo. Era la viva imagen de la felicidad. Me fui a una tienda y compré unos patucos blanquitos, y cuando M llegó a casa se encontró encima de su mesita de noche los patucos y el test de embarazo positivo. Nos entró la risa floja. ¡Justo el día que íbamos a ver el salón de bodas nos enteramos que íbamos a ser padres! Por un momento dudé si seguir adelante con la boda o no, pero M me dijo: a ti ¿te importa ir con tripa de embarazada? y le contesté que no, que iría muy orgullosa a casarme con él, llevando a nuestro hijo en mi vientre. Era lo más.

Así es que tuvimos que calcular fechas para que nos diera tiempo a prepararla decentemente y a que yo no estuviera muy avanzada para que pudiera estar un poco cómoda. Por eso pusimos de fecha el 14 de febrero, ya habríamos pasado la semana 20, estaría todo ya más tranquilo, mis náuseas habrían pasado y yo estaba como un tonelete, pero rebosante de felicidad.

No me he arrepentido ni un minuto de haberme casado con M y mucho menos de haberlo hecho embarazada. Lástima que a todos esos recuerdos y fotografías vaya unido el dolor más grande justo dos meses después. Pero esa ya es otra historia.

 

Un beso y mucha suerte.

Cuándo y con Quién hablar de la infertilidad.

Ésta es una pregunta que creo que muchas nos hacemos cuando estamos inmersas en este mundo de pruebas, negativos, visitas médicas, diagnósticos…

Para empezar, yo pienso y es una opinión personal; que sólo se puede hablar de la infertilidad con naturalidad cuando lo has asimilado previamente. Al menos es lo que nos ocurrió a nosotros.

La primera noticia es un mazazo, y en nuestro caso, además, luego fuimos descubriendo más cosas.

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Foto Pinterest.

Recuerdo ese papel donde nos decía claramente que M tenía teratozoospermia, o lo que es lo mismo, sólo un 2% de formas normales y móviles. La cara de M era un poema y yo no pude evitar ponerme a llorar de desesperación, ya habíamos pasado mucho, como para encima tener que afrontar algo así. En ese momento no teníamos ni idea de todo lo que nos depararía el futuro en los próximos años y que aún sería peor, pero en aquel momento era una catástrofe.

Con quién primero lo comenté fue con una amiga muy íntima y mi hermana, después a mis padres. Pero hablar con el resto de amigos se nos hacía muy difícil. Pensaba que era una cosa tan íntima que no tenía que dar explicaciones a nadie y además hablar de ello me producía mucho malestar, me sentía muy incómoda.

Unos meses más adelante lo tuve que decir a mi jefa y mis compañeras de trabajo. Me costaba tanto hablarlo, que sudé como un pollo para explicarlo, era como si me desnudara y me expusiera, era muy vulnerable. Cualquier comentario, cualquier mirada o pregunta podía herirme hasta el infinito, iba con pies de plomo, medía todas mis explicaciones, pero,¡me estaba haciendo tanto daño a la vez!.

Hasta que ya, después de la primera Icsi fallida, decidí irme a la psicóloga. Tuve una suerte increible con ella. No la conocía de nada y estaba cerca de casa y fue mi salvación. Ya lo he cometado que la terapia fue muy dura, pero me ayudó a ordenar mi mente y a enfrentarme a la situación con valentía.

Se acabó ese complejo de inferioridad que tenía por no poder ser madre como las demás. En esas reuniones donde hay varias madres hablando sin parar de sus hijos yo me hacía pequeñita, pequeñita, me enfermaba tener que estar con ellas, no las soportaba. Ahora ya no me escondo, y si tengo que contar algo de mi embarazo lo cuento, y a la que le de aprensión que se aguante, son mis vivencias y no pienso renunciar a ellas, soy la madre de Lola y estoy muy orgullosa de ello.

Se acabó aguantar preguntas impertinentes, como que para cuando vosotros, que se os pasa el arroz, es que os esperáis mucho…mira, es que soy infertil y además he pasado por ésto y ésto, ¿qué pasa? ¿tienes algo más de qué opinar?

Se acabó el sentirme culpable por no hablar del tema con mucha gente, pero primero, hay personas a las que no me apetece explicarles mi vida y segundo lo haré con quienes yo quiera y cuando esté preparada, y ahora lo estoy.

Pero todo ésto lo he conseguido en mucho tiempo, con ayuda y trabajándolo. Por eso digo que se puede hablar cuando se asume que es tu realidad. Desde luego no es la ideal, pero que es la tuya  al fin y al cabo y hay que aprender a vivir con ella.

¿Vosotras qué opinais?

Un beso y mucha suerte.

Cambio de planes.

Hola, siento no haberos contestado a ninguna en la anterior entrada, pero con la infertilidad uno nunca sabe como va a ir la cosa. Y eso es exactamente lo que ha ocurrido.

Os cuento. En la eco que tuve la semana pasada me vieron un quiste residual o lo que es lo mismo, un folículo que no ha terminado de soltar el óvulo del ciclo anterior. Parece ser que es algo muy normal, pero como a nosotras nos hacen controles cinco días de cada siete de la semana, pues nos pillan todo.

Con un quiste no es recomendable seguir con el tratamiento adelante, así es que cuando llegué a casa me empecé a mentalizar que seguramente los embriones se quedarían en la nevera. El médico me intentó animar diciéndome que haríamos otra eco (que la he tenido hoy) y que si disminuía de tamaño, sería posible hacerlo.

A mi no me convencía nada la idea. Si ya de por sí es complicado sobrellevar un proceso así, encima empezarlo con dudas e interrogantes, no me parecía un plan ideal.

Hoy he tenido el nuevo control. El resultado: el quiste sigue comodamente instalado y no se ha reducido ni un milímetro, ¡así de chulo es el tío! Obviamente no habrá ciclo nuevo. Además el muy puñetero es seguramente el culpable de que tenga el lado derecho de las lumbares fatal.

Los pasos a seguir ahora serán: esperar a que vuelva a venir la regla, llamar, pedir cita y nueva eco (me habrán hecho ya unas 37.865 ), supuestamente el folículo residual no estará porque desaparecen habitualmente de un ciclo para otro. Volveremos a hacer escrache endometrial, esperaremos nueva aparición de la de rojo y a partir de ahí descongelaríamos. En resumidas cuentas, volver a hacer todo desde el principio.

Cuando ya volvía a casa hoy, he reflexionado mucho sobre lo que había ocurrido. Si ésto mismo me hubiera pasado hace un par de años, habría vuelto a casa llorando, desconsolada, pensando en mi mala suerte y lo gafe que soy. Pero esta vez no. Reconozco que en la primera revisión, cuando  me lo detectaron, me quedé un poco “chafada” porque estaba ilusionada con empezar, pero luego pensé que dos meses más o menos, ¡que importan!

La vida va sucediendo y ya está. Es mejor adaptarse a las circunstancias lo más rápido posible y con el mejor talante porque sino se pasa realmente mal. En definitiva creo que con el tiempo y esfuerzo he logrado ser poseedora de una alta resiliencia, y estoy muy contenta. Son las cosas que me ha ido enseñando este duro bache o como lo querais llamarlo, que es la infertilidad.

Estoy contenta, sé que llegará marzo y que volveré a tener mi opotunidad. Como acabe la historia, ni idea, aunque logicamente deseo con todas mis fuerzas que se queden conmigo toda la vida. Paso a paso y día a día.

Lo que sigue en pie, es continuar con mis respiraciones, paseos (me han prohibido correr por si hubiera una posible torsión ovárica), salir y entrar y disfrutar de todo aquello que no suponga esfuerzo físico, estudiar mi asignatura para mayo…. así es que lo seguiré haciendo, ya llegará marzo…

 

 

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Foto Pinterest.

 

 

Un beso y mucha suerte.

Calentamiento antes del tratamiento.

Pues sí, es algo que ya vengo realizando desde hace un par de intentos. Es como cuando vas a empezar a hacer ejercicio, no comienzas haciendo abdominales, así, a lo bruto. Primero estiras un poco los músculos y poco a poco te vas exigiendo más. Eso más o menos es lo que yo voy haciendo, ya que “madame rouge” vino a verme el sábado pasado.

Ya he empezado desde hace varios días a tomarme mi tiempo para hacer respiraciones de relajación, a tomar conciencia de ese momento intentando dejar a un lado todas mis “comeduras de coco” y miedos. En ese momento estoy yo con mi respiración y nada más. Cada mañana veo mis Postit en el espejo y en  la nevera, que me recuerdan lo afortunada que soy en muchos aspectos y de todas las cosas que me rodean y que me proporcionan una gran satisfacción personal.

A todo ésto, le he añadido algunos caprichos que cuando esté en modo betaespera, no podré hacer. Ayer noche salimos a cenar con unos amigos, y no es que no pueda salir luego, es que no puedo comer ciertas cosas “por si acaso”. Así es que ayer para cenar me metí entre pecho y espalda un hermoso y jugoso chuletón poco hecho ¡qué maravilla!, mención aparte del vinitó que lo acompañó. Pasé una noche muy agradable con M y nuestros amigos (ellos están al tanto de todo). En la cena brindé por estar sin comer carne así al menos 9 meses, ¡a ver si se cumple! Éstos días de todas maneras, me estoy poniendo fina a comer jamón, beber cava, cervecitas…no es que vaya borracha todo el día ¡¿eh?! pero hay que disfrutar de todo estos placeres cuando se tiene oportunidad.

Hoy M y yo nos hemos ido de spa, otra cosa que no te recomiendan en los 15 días que esperas a ver ese positivo. Ha estado bien, pero éramos “ciento y la madre”, con lo que algunos de los chorros mágicos ni siquiera los hemos probado, pero el agua estaba calentita y me ha servido para relajarme y cambiar un poco de rutina.

 

Mañana tengo cita en la clínica, imagino que ya me dirán cuando se decongelan los embriones y también cómo va ese endometrio para recibirlos. Ya os contaré como me ha ido, pero de momento el día no ha acabado y aún tengo que aprovecharlo un poco más ya que es festivo aqui. Dentro de un rato me iré a echar unas risas con mis sobrinas, que están para comérselas.

Carpe Diem.

 

Muchos besos y buena suerte.

 

Va por todas vosotras.

Llevo ya unos cuantos años en esto de la infertilidad. En todo este tiempo he pasado por diferentes estados emocionales y por distintas experiencias. Pero es desde hace un par de años hacia acá, cuando he empezado a conocer a mucha gente que como yo pasa por todos estos momentos. Al principio, sólo era una amiga, poco me habló de su problema y sus resultados positivos llegaron relativamente pronto, aunque tiempo después me habló de todas sus lágrimas. Después fue mi hermana y sus dos bofetadas en forma de abortos y negativos, en aquel momento empecé a darme cuenta que a veces no es tan sencillo y que duele mucho. Más tarde y a la misma vez que yo, otra amiga descubrió que pese a tener ya un niño precioso, la infertilidad se había instalado en su vida y además los demás no comprendían porqué tanta desesperación por otro hijo cuando ya tienes otro, afortunadamente se solucionó con una inseminación que trajo al mundo una niña estupenda.

A partir de ahí yo he sido la que ha continuado esta travesía por la infertilidad sin mucha suerte, pero como muchas de las que me leéis y con las que estoy en contacto diariamente.

No dejo de sorprenderme día a día con la fortaleza de la que haceis gala. Casos en los que después de cinco tratamientos fallidos, con su correspondiente dolor, lágrimas y desesperación, desembocan en un proceso de adopción igualmente duro, pero en el que se emplean todas las energías que se disponen y que además vuelve a llevar un poco de ilusión a tu vida, y ahí estáis en el camino, con una fortaleza increible.

O la historia de múltiples abortos de repetición, que les llevan a los demás a pensar que estás loca por volver a intentarlo una y otra vez, a pesar de lo horrible que resulta. Incluso tu propia familia te dice que lo dejes, que tal vez la naturaleza es sabia y por eso no te da hijos. Un buen día, fruto de esa perseverancia, vuelves a sentirte llena de vida otra vez y estás segura que esta vez sí.

Maldita infertilidad que os hace (y me hace) en muchas ocasiones olvidarnos que una vez fuimos alegres, chispeantes, divertidas y sociables. Porque ella nos aboca en muchas ocasiones al aislamiento y al silencio, porque de ésto no se habla, es tan doloroso ver lo que no tienes y que además no sabes si llegará, que preferís no ir, no saber, no escuchar, pero que aún con todo no os termina de anular porque aunque no sea tan a menudo lograis sacar fuerzas de flaqueza y sonreir y enfrentaros a vuestros miedos, que no son pocos. Que sois capaces de reir con las alegrías de quien lo consigue y llorar con las penas de las que no.

Esta entrada está dedicada a todas y cada una de vosotras que me demostrais que sí se puede, que te caerás una y mil veces, pero que otras tantas te levantarás y seguirás peleando para lograr ser MADRE, aunque la gente no os comprenda y en muchas ocasiones no le de importancia a todo lo que pasais y sufrís.

A mujeres (y hombres, ellos también son importantes) que pese a que lo han conseguido y que resultaría más sencillo olvidar que una vez estuvieron en el lado oscuro, siguen cogiendo la mano, acompañando y dando calor en este sombrío camino a todas las demás.

Sólo quería daros las gracias, ¡qué ovarios tenéis!.

Para terminar no quería olvidarme de Netzi y su marido. Dos luchadores, que la vida les está demostrando una vez más que es muy cruel y terriblemente injusta. No creo que me leais, pero sólo deseo que todo sea una pesadilla de la que desperteis con vuestra niña en casa. Un abrazo enorme y mucha fuerza.

Un abrazo a todos y mucha suerte.

Coaching con “Esencia de la Matriz”

Esta sesión de coaching la tuve el 31 de Diciembre. “Esencia de la matriz”, dias antes había publicado en su blog que ese día quería hacer un regalo muy especial, quería darnos la oportunidad de tener una sesión gratis de coaching, ¡un regalazo!

En un principio yo no sabía si era muy buena idea hacerlo, ya que estaba liada con el tema de las NK, no sabía si estarían mal, si empezaría pronto el tratamiento…pero a veces las cosas suceden. Me explico, rondamos ambas por las redes sociales, en concreto en la #infertilpandy en twitter, ella puso un comentario, yo retuiteé, ella me lo agradeció y así iniciamos unas conversación cortita en la que me ofreció una hora (las demás ya las tenía ocupadas el 31), me lo pensé y al día siguiente le contesté que las 19:00h. del 31 de Diciembre era para mi. Intercambiamos nombres de Skype y me dijo que pensara cual sería mi objetivo, el que quiero conseguir. Yo lo tuve muy claro: la dichosa betaespera, mi particular “bestia negra”.

Llego el día y esa tarde, yo me conecte al Skype minutos antes de las 19:00h. Cuando recibo su llamada, conecto y al otro lado estaba Carmen, con una sonrisa en la cara (llevaba ya 6 sesiones antes de la mía, ¡ojo!), y unos ojos que trasmiten una vitalidad y una simpatía increible.

Hablamos, le dije mi nombre de verdad,estuvimos comentando algunas cosas y nos metimos de lleno en la sesión. Yo le comenté lo que quería conseguir y a través de una conversación muy fluida y muy fácil, porque es muy sencillo hablar con alguien que conoce los temas y tratamientos de fertilidad, poco a poco a través de los detalles que yo le iba dando, de porqué lo pasaba mal con la betaespera, que días eran los peores, porqué creía que era sí…vamos, ¡todo! se fue trazando un plan, con mis propios recursos, para poder sobrellevar ese momento con mejor ánimo.

En esa hora que estuvimos hablando, me hizo hacer un ejercicio muy interesante. Yo le dije que quería estar más tranquila la última semana de espera antes del resultado, entonces ella me propuso que moviera mi silla hacia un lado, en ese momento era la persona que quería ser en el futuro y que había conseguido ya esa serenidad, y me tenía que dirigir a la persona del presente que no lo lograba, empecé a hablar¡ y se me ocurrieron muchas cosas que decirme a mi misma!. Es sorprendente que teniéndolo tan claro, no ser capaz de realizarlo. Me hizo escribir todas esas cosas y como yo propuse las tengo reflejadas en Postit, en el espejo de mi cuarto de baño, en la nevera, y en una carpeta que tengo en el trabajo. Me comprometí a leer esos mantras o ideas desde el día siguiente a nuestra sesión. Lo haría por la mañana y por la noche, por eso están en los sitios que están. Adquirí un compromiso.

Son frases que me hacen recordar todas las cosas buenas que tengo ya en mi vida, que me hacen valorar el dia a día, y que me frenan en mis pensamientos a largo plazo y que encima durante la betaespera son muchas veces negativos. ¡Hay que poner toda la carne en el asador!

El coaching no funciona como una terapia. Es engrandecer los recursos que tú ya posees para hacerte más poderoso, te dice: ¡tú puedes!.

Estoy muy contenta de haberlo hecho, ella es una gran profesional y yo ya me lo estoy trabajando jejejeje. Desde mi opinión, yo lo recomiendo.

 

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Un besazo y mucha suerte!

Espero que

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Cuando intentar ser madre es lo más difícil del mundo.

abortadorarecurrente

para todas aquellas que han sufrido un aborto o varios, para todas las parejas que luchan por conseguir ese hijo soñado, para no olvidar, para mí, para él y para los que se fueron donde quiera que estén

Cocinando la Maternidad

Modo de dificultad: Varios niveles. Ingredientes básicos: Pareja + Amor (sexo o no..)

Mi camino buscandoT

...y os encontré.

Voy caminando a nuestro futuro

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¡Que me parta un milagro!

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La esencia de la matriz

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Soñando ser mamá

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Mi vida con la infertilidad...

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Larga espera desespera

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Buscadora de Tesoros

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En una cita

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